“CARRIE”, por Luis Campoy

4 de febrero de 2026 - redaccion Eco

Yo tenía 13 años y ella 26, pero creo que me enamoré de Sissy Spacek cuando la vi en “Carrie”, la película que dirigió Brian De Palma en 1976 a partir del libro homónimo de Stephen King.
La historia que se nos contaba era la de Carrie White, una adolescente tímida y apocada, cuya madre, fanática religiosa, la tiene totalmente reprimida. En el instituto, sus compañeras la ignoran o se burlan de ella, especialmente cuando, en la ducha, tiene su primera menstruación sin que nadie le haya advertido de ello, causándola una gran conmoción de la que todas se ríen. Carrie posée poderes telequinéticos que intenta ignorar, pero el acoso al que es sometida hace que éstos se manifiesten con mayor intensidad. La profesora de gimnasia, al enterarse de las vejaciones a las que han sometido a Carrie, castiga a toda la clase, lo cual provoca sensaciones contrapuestas en dos alumnas. Una de ellas se compadece de Carrie y le ofrece ir al baile de fin de curso de la mano de su atractivo novio, mientras que la otra planea vengarse de Carrie gastándole una broma muy pesada, que tiene que ver con un cubo lleno de sangre de cerdo… Cuando Stephen King escribió el primer borrador de “Carrie” tenía 26 años y quedó tan descontento del mismo que lo arrojó a la papelera. Por suerte, su esposa rescató el manuscrito de la basura y le animó a pulirlo hasta conseguir que se lo publicaran. Eso ocurrió al año siguiente, 1974, cuando la editorial Doubleday lanzó al mercado “Carrie” con un resultado espectacular: 13.000 copias vendidas de la edición en tapa dura y unas ventas de cerca de un millón de ejemplares para el formato de tapa blanda.

El realizador Brian De Palma, que había comenzado a saborear las mieles del éxito con “Hermanas” (1973) y “El fantasma del Paraíso” (1974) leyó “Carrie”, el éxito editorial del momento, y se entusiasmó con aquella novela, averiguando que los derechos cinematográficos los había adquirido el productor Paul Monash para United Artists.
De Palma contactó con Monash y ambos acordaron encargarle la redacción del guión a Larry Cohen, conocido no sólo como guionista sino por haber realizado un film de culto como “Está vivo” (1974).
Cohen, como era de esperar, sustituyó la estructura epistolar del libro por una narración más convencional, y omitió la ambientación levemente futurista (la acción de la novela transcurre en 1979).
La primera elección de Brian de Palma para interpretar a la protagonista fue Linda Blair, pero la joven actriz de “El exorcista” no quería encasillarse en papeles terroríficos. Otros nombres que sonaron fueron los de Pamela Sue Martin, Betsy Slade, la televisiva Farrah Fawcett, una jovencita Melanie Griffith y una tal Sissy Spacek, que había destacado en “Malas tierras” de Terrence Malick y, casualmente, estaba casada con el que iba a ser el director artístico de la película, Jack Fisk.
Surge entonces la leyenda urbana de que, un tanto indeciso, De Palma propuso a su amigo George Lucas la realización de un casting conjunto para los nuevos proyectos de ambos, es decir, “Carrie” y “La guerra de las galaxias”. Según ese rumor,
De Palma eligió a Carrie Fisher para interpretar a Carrie, y Lucas a Sissy Spacek como Princesa Leia, pero el rechazo de Fisher a las escenas de desnudos propició la selección definitiva de Spacek, quien, por cierto, tenía 10 años más de los que su personaje aparentaba.
En realidad, todos los actores que fueron elegidos para interpretar a los personajes adolescentes (recordemos que se trataba de chicos de instituto) eran mayores de edad: Amy Irving sería la noble Sue Snell; William Katt (el futuro “Gran Héroe Americano” de la TV sería Tommy Ross, el novio de Sue y pareja de Carrie en el sangriento Baile de Fin de Curso; Nancy Allen se convertiría en la odiosa Chris Hargenson; y un todavía anónimo John Travolta (un año antes de “Fiebre del sábado noche” y dos antes de “Grease”) sería el novio de esta última, Billy Nolan.
El rol trascendental de Margaret White, la desquiciada madre de la protagonista, se le adjudicó a Piper Laurie, muy activa en los años 50 pero que llevaba 15 años alejada de la pantalla grande.
Mucho más que una película de terror al uso, “Carrie” no sólo relata una historia de poderes paranormales sino que habla de soledad, de marginación, de acoso escolar, de inocencia, de virginidad, de religiosidad y de obsesiones, y todo ello narrado de una manera simplemente extraordinaria.
El virtuosismo de Brian De Palma no tiene límites y su realización parece un curso rápido de técnica cinematográfica, creando en muchos cinéfilos de los setenta (yo fui uno de ellos) el deseo o la necesidad de poder algún día dirigir una película de una manera tan atractiva y deslumbrante.