«Hungary is culture, music, folklore, History…the entire country itself is an unforgettable experience, oh sorry we aren’t there anymore…»
Hungría es un país que alberga tantos tesoros: cultura, gastronomía, música, herencia histórica, tradición y una gran apreciación por estos. Además de las increíbles personas que no esperas encontrar y conectar, teniendo en cuenta que, nosotros, los del coro del Instituto Francisco Ros Giner, vimos solo una minúscula pero valiosa parte de este país en nuestra visita a Budapest y estancia en Gödöllő. Del mismo modo, el coro Török Ignác Gimnázium de Gödöllő, Hungría, también vino a Lorca, donde les mostramos nuestras tradiciones y nuestra ciudad, la capital de la Región, las playas de Águilas y Granada, con la impresionante Alhambra y toda su historia. Todo esto fue posible gracias al programa de intercambio Erasmus + que nos permitió cruzar fronteras, no solo geográficas, sino también lingüísticas y culturales y conectar, a través del inglés, con Hungría, convirtiendo este intercambio un puente entre culturas.
Durante seis días, del 24 de febrero al 1 de marzo, la residencia universitaria fue nuestro hogar tras cada largo día de explorar la capital y el pueblo. Lo primero que hicimos fue dirigirnos a una exposición de Monet en la que se plasmaron sus obras más importantes de una forma inmersiva y creativa.
En dos ocasiones fuimos al instituto e incluso asistimos a dos horas de clases. Nos sorprendieron varias cosas del lugar: en las máquinas expendedoras y en la cantina se podía pagar con tarjeta y el uso del móvil en clase no estaba restringido, como tampoco comer. Entre clase y clase había 15 minutos de descanso y una musiquita sonaba en los altavoces al finalizarla. Había asientos muy cómodos en los pasillos para descansar. Además, la bienvenida por parte del coro, los profesores y los demás alumnos fue muy entrañable, desmontando el mito de que la gente del norte y este de Europa es fría y distante.
En Gödöllő visitamos bastantes iglesias, protestantes y una católica. A su vez pudimos probar algunos platillos típicos. Visitamos el palacio de Sisi y tuvimos la oportunidad de cantar ambos coros juntos. Cabe destacar que asistieron autoridades como Alfonso Dastis, embajador de España en Hungría y antiguo ministro de Asuntos Exteriores de España.
A cualquier sitio que íbamos, había un lugar reservado para los abrigos: percheros en la entrada del instituto o incluso salas con empleados cuyo trabajo era exclusivamente guardarlos. Y al salir los recogías. Eso nos llamó mucho la atención.
Recorrer Budapest fue como adentrarse en un libro de historia: su arquitectura, las calles, los monumentos… Entre los más emblemáticos, la Plaza de los Héroes, el Parlamento, la Casa de la Música donde vivimos una experiencia inmersiva con sonidos de la naturaleza, instrumentos rudimentarios, cantos gregorianos, la música contemporánea y sus innovaciones, el Museo Etnográfico, el Castillo de Buda o el Mercado Central. Y no podemos olvidar la experiencia de navegar por el Danubio de noche. «El imponente barco irrumpía la noche con susurros de maravilla de los estudiantes que apreciaban el espectáculo de luces que ofrecía Budapest por la noche: reflejos dorados danzaban sobre las aguas oscuras del Danubio evocando una sensación de serenidad».
La puesta en escena de Carmina Burana en el Teatro de la Ópera de Budapest fue espectacular, dejándonos sin palabras y absolutamente anonadados con el recibimiento, la armonía de las voces, el edificio con los brocados y hasta el mínimo detalle bien cuidado.
Volvimos a casa con recuerdos imborrables, nuevas amistades y la satisfacción de haber vivido un intercambio que, más allá de lo musical, nos enriqueció cultural y personalmente






