EL DECLIVE DEL COMERCIO EN LORCA:CRÓNICA DE UNA TORMENTA PERFECTA por MariaM. y Miguel Rodríguez

4 de febrero de 2026 - redaccion Eco

Lorca, que históricamente fue el corazón comercial y la cabecera de comarca para toda la zona y el levante almeriense, se encuentra hoy en una situación crítica.
Lo que antes era un centro vibrante, hoy se encamina hacia un desierto de persianas bajadas y carteles de «se vende» o «se alquila». No es un fenómeno accidental, sino el resultado de una suma de factores que han creado la «tormenta perfecta».
El Dilema del Centro frente al Centro Comercial:
Una trampa de movilidad.
El cliente actual busca comodidad, y aquí es donde el centro de Lorca pierde la batalla frente a las grandes superficies. El usuario no quiere estar pendiente del ticket de la hora ni pagar por aparcar cuando el centro comercial ofrece parking gratuito a la sombra, aseos, zonas aclimatadas , parques para los niños…
Sin embargo, el problema en Lorca va más allá del precio del aparcamiento que sale caro. Desde la reconstrucción tras el terremoto de 2011, conforme se han ido arreglando las calles, se ha seguido una política sistemática de eliminación de aparcamientos y reducción de carriles de circulación. El resultado es una ciudad diseñada como un «scalextric» que genera colas casi perpetuas, disuadiendo totalmente al ciudadano de entrar al casco urbano a menos que sea por algo imprescindible o un evento de gran interés.
A este caos circulatorio hay que añadirle la puntilla final: las obras del AVE, que han estrangulado aún más los accesos a la ciudad, dejando a Lorca aislada y dificultando la llegada de esos clientes de la comarca que antes nos visitaban con asiduidad.
Mientras otras ciudades han aplicado modelos donde las primeras horas de «zona azul» son gratuitas para incentivar la rotación sin afán recaudatorio, Lorca parece empeñada en poner obstáculos físicos a quien quiera comprar en sus calles. Si el cliente de fuera (Andalucía, Águilas, el Valle del Guadalentín o el de pedanías) no puede llegar y aparcar fácilmente, simplemente se va al centro comercial, donde no siente la presión de ser multado.
Un Modelo de Ciudad que Ignora al Comercio Tradicional
Se han realizado eventos y actuaciones en el centro que ayudan a una minoría de la hostelería local, y otras veces se han hecho campañas con publicidad, bolsas rotuladas, pegatinas en los escaparates, sorteos,… pero estas iniciativas son a menudo «pequeños parches» que no hacen que el comercio tenga más clientela y más facturación.
El aumento de población en Lorca, que podría parecer positivo, no se ha traducido en más ventas para la tienda de barrio; los nuevos residentes se nutren de grandes superficies o de comercios de extranjería que operan bajo otras dinámicas.
A esto se suma la degradación del casco antiguo con poca luz, fachadas en mal estado y una sensación de abandono, fruto de políticas de protección y construcción del pasado que han resultado fallidas y que ahora se intentan rectificar a base de dinero público.
La Asfixia Burocrática y Fiscal
Emprender o mantener un negocio en Lorca hoy es una carrera de fondo contra la administración.
Costes Fijos Insoportables: Alquileres más bajos que nunca pero que cuesta pagar más que nunca, un IBI muy elevado y una carga fiscal (IRPF, IVA,Verifactu) y burocrática que no deja de crecer. Costes de agua y basura que son de los más caros de España.
Trabas Administrativas: Permisosde obra y de apertura que se eternizan y dificultades extremas para contratar servicios básicos como el agua.
La «ZBE» y la Movilidad: La implementación de la Zona de Bajas Emisiones se percibe como un atentado contra la libertad de movimiento y un obstáculo más para el comercio, mientras no se actúa contra ruidos o contaminación real.
El Factor Humano y el Cambio de Hábitos
Internet ha dado la estocada final al pequeño comercio. Ya no se busca la calidad o el trato humano; impera la dictadura del precio y la inmediatez de la pantalla. La sociedad ha perdido el valor del consejo del comerciante que conoce su producto.
Además, existe una desconexión entre la realidad política y la calle. Mientras se habla de sueldos medios de 2.500€, la realidad es que el poder adquisitivo de la clase media se ha desplomado debido a la inflación de la cesta de la compra (un 30% más cara) y de todos los servicios básicos e impuestos, limitando el gasto en el comercio local.
Conclusión: ¿Solo trabajar para pagar?
La frase que resuena entre los comerciantes es desoladora: «Trabajamos solo para pagar».
La falta de rentabilidad impide el relevo generacional; los jóvenes no quieren heredar negocios que son fuentes de deudas y problemas.
Lorca necesita urgentemente pasar de los «parches» a una estrategia real: facilitar el aparcamiento, reducir la presión fiscal y agilizar la burocracia. De lo contrario, el declive comercial será irreversible y Lorca quedará como un mero recuerdo de lo que un día fue la capital comercial de la comarca.