“EL IMPERIO CONTRAATACA”, por Luis Campoy

2 de marzo de 2026 - redaccion Eco

En Marzo se celebra el Día del Padre, y ¿puede haber alguna película mejor que “El Imperio contrataca” (1980) para festejar la paternidad con una revelación inesperada…?
Bromas (o no) aparte, hoy quiero hablaros de uno de esos rarísimos ejemplos de que “segundas partes sí fueron buenas”, e incluso mejores que la primera.
Lo cierto es que un éxito tan apoteósico a escala interplanetaria como el que había tenido «La Guerra de las Galaxias» en 1977 no podía permanecer estéril durante mucho tiempo. Los impresionantes taquillajes, la venta de todo tipo de merchandising y, sobre todo, la aparición de frikis y fanáticos que se asociaron por doquier exigiéndole a George Lucas más de lo mismo, eran razones demasiado poderosas como para no ser tenidas en cuenta.
George Lucas se encerró en su rancho de California y pergeñó el esqueleto argumental no de una sino de ocho películas más, que se agruparían en tres trilogías de las que «La Guerra…» constituiría el episodio inicial de la segunda de ellas.
Es decir, el Tío George planeaba realizar una trilogía inicial que abarcaría los episodios 1 al 3, donde se contaría la destrucción de los Caballeros Jedi y el alzamiento del Imperio Galáctico; una segunda trilogía, con los episodios cuarto («La Guerra…»), quinto y sexto, que relataría cómo Luke Skywalker, el último de los Caballeros Jedi, se enfrentaba a su padre para propiciar el fin de la tiranía imperial; y una tercera y última tanda de otros tres capítulos (del 7 al 9) en los que los protagonistas serían, bien unos ya maduros Luke, Han y Leia, o bien sus descendientes.
A la hora de plantearse esta primera secuela –es decir, el Episodio V–, dos cosas tuvo Lucas muy claras: una, que no iba a asumir tanta responsabilidad como en la primera película (recordemos que tuvo que ser hospitalizado a causa del agotamiento nervioso e incluso llegó a sufrir un amago de infarto), y dos, que iba a dejarlo todo atado y bien atado para que en su contrato con 20th Century Fox se reflejara bien clarito que él era el poseedor de los derechos legales y, sobre todo, comerciales, de su creación.
Una vez esbozado el primer tratamiento de la historia, Lucas contrató a la prestigiosa Leigh Brackett (que fuese guionista de clásicos como «El sueño eterno» o «Río Bravo») para redactar el guión, pero ésta murió de cáncer sin haber concluído el proceso y hubo que recurrir a un joven «plumilla» llamado Lawrence Kasdan para que terminara el trabajo.
Como tampoco estaba por la labor de ponerse tras la cámara, Lucas recurrió a un viejo profesor de sus tiempos de estudiante en la Escuela de Cine, Irvin Kershner, y le propuso ocuparse de la dirección.
Sólo quedaba asegurarse la continuidad de la inmensa mayoría de los protagonistas de «La Guerra de las Galaxias», los cuales estuvieron encantados de retomar sus papeles. A Mark Hamill (Luke Skywalker) hubo que darle algunos retoques de cirugía en su rostro tras haber sufrido un accidente de coche (por eso al principio de “El Imperio…”, se ve cómo el monstruoso wampa le golpea directamente en la cara); Harrison Ford (Han Solo), que, sin duda, había sido el más beneficiado de todos en cuanto a reconocimiento popular, se reincorporó a la familia galáctica justo antes de calzarse por primera vez el sombrero de Indiana Jones en «En busca del Arca Perdida»; Carrie Fisher también volvió como la Princesa Leia, y lo mismo hicieron David Prowse (Darth Vader), James Earl Jones (voz de Darth Vader), Peter Mayhew (Chewbacca), Anthony Daniels (C-3PO), Kenny Baker (R2-D2) e incluso Sir Alec Guinness (Obi-Wan Kenobi). Para dar vida al carismático maestro jedi Yoda se recurrió al mago de las marionetas Jim Henson, creador de «Barrio Sésamo», y a su mano derecha Frank Oz, que fue quien le puso voz.
“La Guerra de las Galaxias” fue una aventura familiar filmada con alegría e ilusión, pero “El Imperio contraataca” no sólo contó con mejores efectos especiales sino que supuso un paso adelante hacia una ciencia ficción más realista y bastante más oscura, metáfora de la evolución de sus personajes principales y la terrible complejidad de algunas de las relaciones que se descubren entre ellos.
Como dato anecdótico, hay que reseñar que la famosa frase “Luke, yo soy tu padre”, que llegó a ser proclamada la más memorable del Cine, constituyó una sorpresa para todo el mundo, incluído David Prowse, el actor que daba vida a Darth Vader, ya que, cuando se rodó la escena, lo que Prowse recitó fue “No, Luke, Obi Wan mató a tu padre”, y, posteriormente, su doblador James Earl Jones realizó en el estudio la revelación definitiva. También se cambió el guión en cuanto a la respuesta de Han Solo a Leia, que, cuando ésta le decía “Te quiero”, simplemente debía responder “Yo también”, pero Harrison Ford improvisó por su cuenta el legendario “Lo sé”.