REAL COLEGIO DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓNLa historia del Conservatorio de Lorca PARTE I por MariaM
Un edificio con vocación de enseñanza
Hablar del edificio situado en la calle Abad de los Arcos es hablar de la historia educativa de Lorca. A simple vista, es una construcción noble que ha sabido adaptarse a los tiempos, pero si miramos atrás, descubrimos que sus muros han sido testigos de la formación de generaciones de lorquinos durante más de dos siglos.
Todo empezó a fraguarse en 1767. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús, la ciudad quedó sumida en un vacío educativo que las autoridades eclesiásticas se apresuraron a cubrir.
Aunque varios canónigos de la Colegiata donaron sus bienes para este propósito, fue el Doctor Don Francisco de Arcos y Moreno, canónigo de la Insigne Iglesia Colegial de San Patricio, quien impulsó el proyecto con determinación. Su legado buscaba el recogimiento, la enseñanza y el aprovechamiento de la juventud lorquina. Aunque el Doctor de Arcos falleció en 1783, su voluntad se hizo realidad el 11 de mayo de 1788, fecha en la que se abrió el Real Colegio de la Purísima Concepción. En sus aulas se impartían materias como Teología, Filosofía y Gramática, vinculando inicialmente los estudios al Seminario de San Fulgencio de Murcia y, posteriormente, a la Universidad de Granada, hasta que la institución decayó y cerró definitivamente en 1837.
El edificio, con su estructura sólida, sobrevivió a las convulsiones del siglo XIX, incluyendo las leyes desamortizadoras que transformaron la propiedad de tantos inmuebles históricos. Afortunadamente, su vocación docente se mantuvo intacta. En 1864, el inmueble recuperó su función al acoger un Instituto de Segunda Enseñanza, aunque la actividad fue intermitente y volvió a cesar en 1883.
No obstante, el edificio volvió a abrir sus puertas como instituto de segunda enseñanza, convirtiéndose en el precursor del actual Instituto “José Ibáñez Martín”, que mantuvo allí su actividad hasta que, a mediados de los años 40, se trasladó a las actuales instalaciones.
Quizás, la etapa que más recuerdos personales despierta entre los ciudadanos de cierta edad es la del Colegio Público San Fernando. Formado por la agrupación de varias escuelas graduadas. El bullicio de los niños llenó sus aulas, siendo un referente escolar para Lorca. Esta etapa concluyó a finales de 1976, cuando la clausura del centro se hizo inevitable debido al mal estado de conservación del edificio.
Lejos de caer en el olvido, el Ayuntamiento de Lorca vio en aquel inmueble vacío una oportunidad única. Tras un proceso de restauración que permitió rescatar del olvido incluso restos de la muralla medieval de la ciudad, ocultos en su estructura, el edificio inició una nueva vida. El 31 de marzo de 1995, el centro volvió a abrir sus puertas, esta vez transformado en el Conservatorio Profesional de Música «Narciso Yepes».
Aquel día, la inauguración estuvo marcada por la presencia del propio Narciso Yepes, el legendario guitarrista lorquino, quien apadrinó el inicio de esta nueva era. Desde entonces, las aulas que antaño albergaron latín y teología, y que después escucharon las primeras letras de los niños del San Fernando, se han llenado de música.
Hoy, el edificio de la calle Abad de los Arcos no es solo una pieza patrimonial; es un espacio que, tras más de doscientos años, sigue cumpliendo fielmente con su propósito original: servir como un refugio dedicado al conocimiento y al arte.



