¿Por qué beneficia a Lorca la protección del singular bosque de taray del Río Guadalentín?
La Plataforma por la Calidad del Paisaje y las entidades medioambientales deseamos la conservación de los ecosistemas de nuestro municipio, como fuente de riqueza, calidad de vida, salud y como protección de la población, así como del patrimonio natural que debemos legar a las generaciones venideras.
La devastadora DANA de Valencia nos hace temer todo lo peor, pero debemos considerar que sus características fueron excepcionales y recordar el adecuado comportamiento de nuestro Guadalentín ante otras fuertes crecidas.
En caso de riada, necesitamos el bosque de taray actual del cauce del Guadalentín, pues se trata de un arbusto AUTÓCTONO, que por su flexibilidad y por sus fuertes ramas y profundas raíces, ralentiza el curso de la avenida, evita una mayor violencia del agua cauce abajo y ayuda a gestionar mejor el desagüe por los ojos del puente del barrio, como ya sucediera en la riada de San Wenceslao en 2012.
Por ello, científicos del CSIC, ingenieros agrónomos de las diferentes confederaciones hidrográficas, catedráticos y expertos de todo tipo coinciden en mantener los cauces con su vegetación autóctona.
Aunque no creemos que ningún gobierno acometa la mal llamada «limpieza» de ramblas, teniendo en cuenta que hay ramblas por toda España con similares características y que sería una barbaridad ecológica y económica, la Plataforma por la Calidad del Paisaje trabaja para concienciar con el fin de que al menos Lorca no cometa ese error que sería irreparable y que nos abocaría alguna década después a «renaturalizar» el río, con grandes cantidades de dinero público, como ya está pasando en otros lugares, para beneficio de las empresas que se dedican a ello y a los posibles «intermediarios”.
Cómo funciona un río. Zonas de flujo preferente
Un río no es algo estático, aunque al urbanismo y a la agricultura le guste pensar que sí. Sufre crecidas periódicas con diferentes grados de inundación, quedando en todas ellas el bosque de ribera inundado. Y es ahí donde el bosque de ribera, cumple con su función perfectamente: retener el suelo, frenar el agua y ayudar a que se infiltre más rápido.
La rambla del Guadalentín históricamente ha tenido episodios trágicos de todo tipo, pero desde la riada de 1973 se ha ido mejorando la protección de las casas del barrio y hoy son significativamente más seguras que en aquel fatídico año y en otros episodios de anteriores siglos. ¿Están blindados los márgenes del Río?. No. ¿Se pueden mejorar?. Seguro que sí.
Deben tenerse en cuenta en Urbanismo los mapas de zonas inundables a la hora de otorgar licencias de construcción. Nunca debería construirse en las tierras que corresponden al río, porque cíclicamente recibirán sus aguas.
Los beneficios del singular ecosistema de la rambla del Río Guadalentín que Lorca necesita
¿Qué es el Taray?
«TARAY TAMARIX GALLICA: Arbusto ornamental muy decorativo para cultivar en jardines y paseos marítimos, en dunas como fijador del suelo». Así lo anuncia un vivero que los comercializa; como una planta utilizada para fijar suelos erosionables como pueden ser dunas o zonas fluviales, lo que da una idea de su capacidad de resistencia a vientos y «mareas».
Sin embargo, la mal llamada “limpieza de cauces” supone una batalla política más entre administraciones con diferente signo político, aprovechando que hay personas que piensan que su presencia puede producir arrastres que taponan los ojos de los puentes o pasos de agua que encuentren por su camino. Pero como hemos visto, tanto durante las fuertes lluvias de marzo de 2025 como en la riada de San Wenceslao de 2012, que multiplicó por dos la cantidad y fuerza, el taray ha cumplido un papel extremadamente beneficioso en ambos casos.
Los beneficios del singular ecosistema de la rambla del Río Guadalentín a los que no podemos renunciar
-El taray sujeta el suelo y previene la erosión ante la mayoría de lluvias, que aunque escasas, si no encuentran esa vegetación AUTÓCTONA, en caso de avenidas, aumentarían la erosión por la pérdida de tierra.
-Los tarays, gracias a su resistencia, frenan los arrastres de basuras y restos de vegetaciones secas, impidiendo que lleguen a puntos críticos como puentes o pasos de agua.
-En el 100 % de las lluvias, los tarays recargan nuestros exprimidos acuíferos y el nivel freático, que tanta falta hace para disponer de agua en esta zona y especialmente en tiempos de sequía. Como sabemos, el agua es también una cuestión de SUPERVIVENCIA y no siempre podremos depender del exterior para recibirla.
-El agua subterránea sirve para aminorar los efectos de futuros movimientos sísmicos, pues según pudimos saber por los geólogos tras nuestros terribles terremotos, la falta de agua en el subsuelo provoca hundimiento del terreno y por tanto, mayor riesgo de temblores o grietas en carreteras, edificaciones y otras infraestructuras.
-Hay que controlar la expansión de cañas o carrizos, pues son más vulnerables en caso de escorrentía y un exceso de estas poblaciones pueden suponer peligro en pequeños puentes y pasos de agua. La presencia de tarays impide su proliferación.
Ayuda a mitigar el calentamiento de la ciudad, favoreciendo una corriente de aire más fresco que, sin la sombra de los tarays, se recalentaría mucho más, en lugar de proporcionar un oxigenado aire a la ciudad.
-El turismo medioambiental es también una fuente de ingresos que no hay que desdeñar y contribuye a frenar la despoblación de nuestros entornos rurales. El bosque de ribera del Río Guadalentín ofrece a lorquinos y visitantes un atractivo natural que en otras latitudes no dudarían en proteger y promocionar.
-Uso ganadero: Las ramas tiernas podrían servir como forraje de emergencia en épocas de escasez, sobre todo para cabras y ovejas y en los corrales para dar sombra al ganado y protegerlo del viento.
-Este bosque tan peculiar es refugio de una ingente cantidad de aves y fauna diversa, como reptiles y anfibios, que eliminan millones de mosquitos transmisores de enfermedades.
-Contra la contaminación, pues las agujas de los árboles como pinos, cipreses y taray retienen una gran cantidad de partículas en suspensión que Lorca padece cada año por polvo sahariano o por actividad humana, como la agricultura, empresas de áridos, tráfico rodado…
-Si hoy nos cargamos el bosque de ribera del río, algún día pediremos dinero a Europa o al Gobierno Central para renaturalizarlas de nuevo.
Texto y fotos: Manuel Martín Fernández. Coportavoz de la Plataforma por la Calidad del Paisaje de Lorca y representante de las asociaciones medioambientales en el Consejo Social de Lorca










