La Lenta pero ImparableLlegada del Ferrocarril y su Huella en el Guadalentín
Un Comienzo
Retrasado en la Península
España, a mediados del siglo XIX, se encontraba en una desventajosa posición en la carrera ferroviaria global. Mientras Europa y Estados Unidos ya llevaban aproximadamente 25 años experimentando la revolución del ferrocarril, la Península Ibérica aguardaba su turno. Nuestra compleja orografía, con sus montañas y valles, encarecía significativamente cada kilómetro de vía en comparación con las llanuras de otros países, frenando un avance que se antojaba imparable.
Paradójicamente, la primera línea férrea bajo bandera española no se tendió en la Península, sino en la entonces provincia de ultramar de Cuba. Entre La Habana y Güines, en 1837, el vapor ya silbaba, marcando un hito en el Caribe. Hubo que esperar hasta el 28 de octubre de 1848 para que la Península viera su primer tren, con la inauguración de la línea Barcelona-Mataró. Poco después, en 1851, le seguiría el trazado entre Madrid y el Real Sitio de Aranjuez. A partir de ese momento, y con el impulso de la Ley General de Ferrocarriles de 1855, la red comenzó a expandirse de forma más decidida, alcanzando a finales del siglo XIX una configuración que, en sus líneas maestras, ya se asemejaba a la que conocemos en la actualidad.
Lorca se Sube al Tren:
La Estación de San Diego
La modernidad del ferrocarril llegó a la ciudad de Lorca en un significativo 1885. Sin embargo, la primera estación no se ubicó en el emplazamiento actual de Sutullena, sino en San Diego. El 28 de marzo de aquel año, se inauguró oficialmente la línea Alcantarilla-Lorca, cuya construcción fue impulsada por la Sociedad Anónima Crédito General de Ferrocarriles. Este tramo constituía una fase inicial de un proyecto mucho más ambicioso: establecer una conexión ferroviaria que uniera Murcia con Granada, consolidando una red regional vital. Para este servicio, Lorca-San Diego se erigió como la estación terminal, un punto neurálgico para el transporte de mercancías y pasajeros en la comarca.
La Great Southern of Spain Railway y el Enlace con el Sureste
Casi de forma simultánea, los derechos para la construcción de la línea férrea que conectaría Lorca con Baza y Águilas fueron obtenidos por una recién creada compañía de capital hispano-británico: la Great Southern of Spain Railway Company. Esta empresa desempeñaría un papel fundamental en el desarrollo económico del sureste español, facilitando la exportación de minerales, principalmente hierro y plomo, desde las ricas minas de la zona.
Los trabajos de construcción de esta ambiciosa línea se extendieron entre 1890 y 1894. Las dificultades inherentes a la compleja orografía de la región, que incluía la necesidad de salvar barrancos y trazar túneles, hicieron de la obra un auténtico desafío de ingeniería. Para 1890, ya se había completado el tramo entre Lorca y Almendricos. A finales de 1893, la vía se había prolongado hasta Almanzora, y a lo largo de 1894 se finalizó el resto del trazado hasta Serón y Baza, culminando la construcción a finales de ese año.
El Puente de Hierro:
Uniendo Orillas, Uniendo Caminos
Un hito crucial para la continuidad de la red ferroviaria lorquina se produjo en 1892, cuando ambas estaciones —Lorca-San Diego (de la línea de Alcantarilla) y la nueva línea de la Great Southern— quedaron unidas. Esta conexión se materializó con la construcción del famoso puente de hierro sobre el río Guadalentín.
Esta singular estructura, única de su clase en la Región de Murcia, fue diseñada por el ingeniero inglés N. Kennedy y se concibió en dos tramos de 38.5 metros cada uno. Su construcción no solo resolvió un importante obstáculo geográfico, sino que también simbolizó la interconexión de diferentes proyectos ferroviarios en un solo entramado, optimizando la logística y el tránsito.
El Ocaso de una Era
y Nuevas Promesas
La historia ferroviaria de la región experimentaría un amargo capítulo en 1985. Ese año, el trazado Almendricos-Guadix fue clausurado, interrumpiendo el paso hacia Almería y dejando incomunicada esta vital conexión que había servido durante décadas. Este cierre, que perdura hasta la fecha, fue un duro golpe para las aspiraciones de desarrollo de la zona.
Sin embargo, el siglo XXI ha traído consigo nuevas esperanzas y proyectos de gran envergadura. El impulso del tren de alta velocidad (AVE) y la conceptualización del Corredor Mediterráneo han abierto nuevas posibilidades para el Levante español, prometiendo una modernización y reactivación de las infraestructuras ferroviarias.
En Lorca, esta nueva etapa ha conllevado importantes actuaciones. El servicio de tren en la ciudad fue interrumpido el 1 de octubre de 2021 para dar comienzo a unas faraónicas obras de integración y adaptación a los nuevos trazados del AVE. Lamentablemente, y a fecha de octubre de 2025, estas ambiciosas obras aún permanecen inconclusas, manteniendo a la ciudad en una tensa espera por la llegada definitiva de la alta velocidad y la restitución plena de su conexión ferroviaria.
A.J. Rodri


