ROBERT REDFORD… In Memoriam. por Luis Campoy

3 de octubre de 2025 - redaccion Eco

Iba conduciendo cuando, en la radio del coche, comenzó a sonar la música de “Memorias de Africa” para dar paso a una noticia terrible: había muerto Robert Redford. Robert Redford, nada menos. El único actor capaz de hacer sombra a otra gran estrella del cine como Paul Newman, al menos en la opinión de mi madre, que fue, como sabéis, quien me inculcó desde la cuna el amor por el Séptimo Arte.
De hecho, Redford y Newman, Newman y Redford, no sólo habían sido grandes amigos y representantes de un mismo sesgo ideológico, sino que, juntos, habían otorgado a la fábrica de sueños que es y ha sido Hollywood dos de los grandes taquillazos de los años sesenta y setenta: “Dos hombres y un destino” (1969) y “El golpe” (1973), ambas dirigidas por George Roy Hill.
Mientras en el verano de 1936 se desataba en España la guerra fratricida que nos desangró, Robert Redford nacía en Santa Monica, California, aunque se crió en Los Angeles. Su infancia y juventud no estuvieron libres de amarguras y tragedias; de niño, padeció poliomielitis, la cual le dejó diversas secuelas, y su madre, Martha, falleció cuando él tenía 18 años.
Durante un tiempo se sumió en el alcoholismo para superar esa pérdida, y viajó libre por Europa hasta que, en 1957, regresó a Estados Unidos, conoció a la que sería su primera esposa, Lola Van Wagenen, mormona practicante, se casó con ella y su vida se estabilizó. Tuvieron un hijo, Scott, que falleció de muerte súbita cuando era un bebé, y, para superar ese nuevo mazazo, se refugió en causas solidarias y ecologistas al tiempo que iniciaba su carrera como actor.
Tras algunos trabajos en obras de Broadway, saltó a la televisión, y en 1962 rodó la que sería su primera película de cine, la hoy olvidada “El que mató por placer”. Aunque en un primer momento no logró destacar, tuvo la suerte de encadenar dos películas de éxito como “La jauría humana” (con Marlon Brando) y “Propiedad condenada” con Natalie Wood. Tal vez fue el súbito reconocimiento del público lo que le obligó a alejarse un tiempo de los focos y regresar de nuevo a la vieja Europa, recalando unos meses en España, concretamente en Mijas, Málaga.
Pero las bambalinas de Hollywood no tardaron en volver a tentarle y regresó a lo grande con “Descalzos por el parque” con Jane Fonda y la ya citada “Dos hombres y un destino”, su primera colaboración con Paul Newman.

En este momento se hizo evidente que la pareja Newman & Redford aglutinaba a dos de los hombres más atractivos y deseados del firmamento cinematográfico.
La creciente reputación de Robert Redford como “hombre guapo” le otorgó la fama a nivel mundial, y películas como “Tal como éramos” con Barbra Streisand o “El Gran Gatsby” con Mia Farrow no hicieron sino consolidarle como galán, pero lo que realmente le hizo importante fue su faceta de defensor de la Naturaleza (véase la hermosa “Las aventuras de Jeremiah Johnson”) y su activismo político en favor de la causa demócrata y en contra de la corrupción, que logró plasmar en películas de acción como “Los tres días del Cóndor” y la epopeya periodística “Todos los hombres del presidente”.
Cuando ibas a ver una película de Robert Redford, sabías que no sólo ibas a ver a un guaperas de cine, sino que detrás de él iba a haber, sí o sí, una historia bien contada y con un mensaje político y social digno de ser escuchado
En 1980 dirigió su primera película, “Gente corriente”, a la que siguieron “Un lugar llamado Milagro”, “El río de la vida” (en la que, de alguna manera, le dio el relevo a un jovencísimo Brad Pitt), “Quiz Show” o “El hombre que susurraba a los caballos”, que lanzó a la fama a Scarlett Johansson.
En el terreno actoral, los años no pasaban en balde y poco a poco iba desligándose de su rol de eterno sex-symbol, pero aun así nos deslumbró en “El mejor”, “Memorias de Africa” (inolvidable junto a Meryl Streep) o “Peligrosamente juntos”.
En 1978 había tenido lugar la primera edición del festival de cine independiente de Sundance, llamado así como homenaje a Sundance Kid, el personaje de Redford en “Dos hombres y un destino”, y fue a la promoción y visibilización de ese tipo de cine “indie”, barato pero libre y comprometido, a lo que se dedicó prioritariamente a partir de la década de los noventa, accediendo a aparecer en películas como “Una proposición indecente” (con Demi Moore), “Spy Game” o “Capitán América: El Soldado de Invierno” para así poder financiar sus actividades en pro de la Naturaleza, el Arte, la justicia social y, por supuesto, el cine independiente y comprometido.
En la madrugada del día 16 de Septiembre de 2025, Robert Redford murió mientras dormía en su casa de Utah, seguramente soñando con un mundo más bello y mejor.