Un año que viene y otro que se va
Al concluir este mes de diciembre, también se habrá cumplido el primer cuarto del siglo XXI, un siglo que al comenzar se esperaba con grandes expectativas.
Por supuesto que la humanidad en este primer cuarto de siglo ha experimentado cambios sustanciales, básicamente por los avances científicos y tecnológicos que han logrado cambiar por completo el entorno y la civilización en general.
No obstante la condición humana no ha cambiado, se ha ido adaptando como siempre a los factores de cambio que le han influido. El hombre evoluciona de manera más o menos relativa, porque siguió manteniendo elementos primitivos, innecesarios e inútiles. Al contrario de lo que se podría aspirar, en estos últimos tiempos la condición humana está más bien degradada.
El mundo está más dividido que nunca: dogmas, religiones, ideologías, autoritarismos, luchas por los poderes, ambiciones, envilecimientos respaldados y manipulados por líderes que aspiran a pasar a la historia o a llenar sus arcas personales o a satisfacer sus egolatrías personales, son algunos de los aspectos que no han cambiado en la humanidad desde su fundamento primitivo hasta el presente.
En la actualidad más del 39% de la población mundial vive bajo el autoritarismo.
FREDOM HOUSE registra diecinueve años consecutivos de retroceso global en derechos y libertades, señalando que solamente el 20% de la población vive en países libres, un 40% en países no libres y otro 40% parcialmente libres. Lo que quiere decir que un tercio de la población mundial vive bajo el autoritarismo.
Este es el peor mal, el que engendra a todos los demás: hambre, guerras, corrupción. La mejor parte de un ser humano es la libertad en todas sus formas y matices, el respeto y la solidaridad. Cuando se vive en una desesperada lucha por alcanzar la justicia y los derechos humanos es imposible mantener la paz.
Es necesario que cada persona reflexione en torno a cuál es su necesidad y la de su entorno más próximo: ¿queremos vivir en paz? ¿queremos controlar nuestras independencias: familiar, ciudadana, social, laboral, económica, etc…? ¿Hasta qué punto individualmente cada uno de nosotros es responsable de lo que nos ocurre o deje de ocurrir?
Afortunadamente vivimos en un país democrático, que si bien es cierto tiene muchas deficiencias de distinto orden, no es menos cierto que aún tenemos la libertad de elegir a nuestros gobernantes y que podemos expresar nuestro criterio con la finalidad de conseguir la estabilidad necesaria para vivir lo más próximamente posible a la libertad y la paz.
Esperemos que este próximo año podamos vivirlo con estas necesidades fundamentales superadas, lo cual sería una gran bendición.
Manuél de Jesús García
FREDOM HOUSE es una organización sin fines de lucro que aboga por la democracia, las libertades políticas y los derechos humanos.
Su objetivo es el servir de vocero de estos valores a nivel global.
Publica informes periódicos para evaluar los derechos políticos y civiles en el mundo, además de ofrecer asistencia y apoyo a defensores de los derechos humanos que enfrentan persecución. Se fundó en 1941 y en la actualidad promueve los valores democráticos y la oposición a las dictaduras.




