De la Pompeya Romana a la Lorca de 2026:El Retroceso de las Piedras Pasaderas por MariaM
Resulta paradójico que, en pleno siglo XXI, crucemos el umbral de 2026 enfrentándonos a problemas urbanos que los ingenieros del Imperio Romano ya habían resuelto con absoluta eficacia hace más de dos mil años. Mientras la tecnología avanza hacia ciudades inteligentes, en Lorca parece que hemos olvidado las lecciones más básicas de la ingeniería civil.
Si uno camina hoy por las ruinas de Pompeya, puede observar con asombro sus famosas piedras pasaderas (pondera). Eran bloques de piedra elevados sobre el nivel de la calzada que permitían a los ciudadanos cruzar de una acera a otra sin mojarse los pies cuando el agua de lluvia o de limpieza corría por las calles. Un sistema sencillo, estético y, sobre todo, funcional.
Sin embargo, volviendo al presente, la realidad en nuestra ciudad es bien distinta. Existe un punto negro que parece haberse quedado fuera de cualquier plan de modernización: la confluencia de la calle Camino Viejo del Puerto con la calle Las Palomas.
Es incomprensible que, cada vez que las nubes descargan agua sobre Lorca —o incluso horas después de haber cesado la lluvia—, este cruce se convierta en una barrera infranqueable para el peatón. Lo que en la época de Julio César era un tránsito seco y digno, aquí se transforma en un «vía crucis» de acumulaciones de agua que obligan a los vecinos a hacer malabares o, directamente, a acabar con el calzado empapado o no poder pasar, dependiendo de lo que haya llovido.

Cómo es posible que lo que ya estaba solucionado en el Imperio Romano siga siendo un reto pendiente en la Lorca de hoy? No estamos pidiendo alta ingeniería aeroespacial, sino soluciones de drenaje efectivas o, en su defecto, el ingenio de nuestros antepasados.
Si no somos capaces de garantizar que un vecino pueda cruzar la calle Camino Viejo del Puerto sin mojarse, quizás deberíamos dejar de mirar tanto al futuro y empezar a estudiar un poco más el pasado. Pompeya nos dio la solución hace dos milenios; solo falta que en Lorca alguien tome nota.

La acera de la calle Las Palomas termina en unos escalones que dan al ramblizo, haciendo imposible atravesarlo andando cuando llueve. Por la calle Camino Viejo del Puerto, tampoco es posible atravesarla, sino es en coche y no siempre.




