El misterio de las Caras de Bélmez por MaríaM
El misterio de las Caras de Bélmez es, sin duda, uno de los fenómenos paranormales más célebres y debatidos de la historia de España. Lo que comenzó como una mancha en el suelo de la cocina de un pequeño pueblo andaluz terminó convirtiéndose en un fenómeno mediático, científico y popular que perdura más de medio siglo después.
Sigue siendo un misterio que no comprendemos.
El origen: Una mancha en la cocina
Todo comenzó el 23 de agosto de 1971 en el pequeño pueblo de Bélmez de la Moraleda (Jaén). María Gómez Cámara, dueña de la casa situada en la calle Real número 5, notó una extraña mancha en el suelo de cemento de su cocina que poco a poco fue tomando la forma de un rostro humano.
A esta primera aparición se la bautizó popularmente como «La Pava».
Asustada, la familia intentó borrar la mancha frotando con lejía e incluso picando el suelo para echar cemento nuevo. Sin embargo, a los pocos días el rostro volvió a aparecer exactamente en el mismo lugar, y pronto empezaron a surgir nuevas caras por la casa.
La intervención de las autoridades y un hallazgo macabro
El fenómeno creció de forma descontrolada. El pueblo, que hasta entonces vivía tranquilamente del campo, se llenó de miles de curiosos, turistas , periodistas y expertos en parapsicología que acudían en masa para ver las caras con sus propios ojos.
Ante la magnitud que estaba tomando el asunto en apenas unos meses, y frente a un fenómeno que nadie comprendía, las autoridades y la Iglesia se apresuraron a declarar que todo era falso para intentar calmar la alarma social.
Las autoridades locales ordenaron investigar a fondo. Se levantó el suelo de la cocina y se excavó hasta llegar a los 2,80 metros de profundidad. Lo que encontraron allí dejó a todos helados: bajo la casa aparecieron restos de huesos de niños que databan de los siglos XIII y XVIII. Resultó que la vivienda estaba construida sobre un antiguo cementerio.
El precinto ante notario:
La prueba de fuego
Para intentar zanjar los rumores de que la familia pintaba las caras por las noches, se tomó una decisión radical: precintar la cocina ante notario.
La habitación quedó completamente sellada, sin que nadie pudiera entrar, durante más de dos meses. Cuando finalmente se rompió el precinto y abrieron la puerta, la sorpresa fue mayúscula. No solo las caras seguían allí, sino que los rostros habían cambiado de posición y de expresión, y habían aparecido otros nuevos.
Germán de Argumosa
El caso atrajo a los mayores expertos en fenómenos paranormales de la época. El más destacado fue el profesor Germán de Argumosa, pionero de la parapsicología en España.
Argumosa y otros estudiosos (entre ellos Fernando Giménez del Oso, Iker Giménez, Lorenzo Fernández Bueno, Miguel Blanco, Pedro Amorós…) pasaron mucho tiempo en la casa y llegaron a la conclusión que María tenía algún tipo de poder inconsciente para proyectar imágenes en el suelo ,lo que en parapsicología se llama teleplastias.
Además, durante sus investigaciones en la casa, Argumosa acompañado del catedrático José de Solas lograron grabar varias psicofonías (voces de origen desconocido captadas en grabadoras), lo que le dio al caso una dimensión aún más profunda.
Muchos expertos y científicos sostienen que las caras no tienen nada de mágico. Creen que se hicieron aplicando productos químicos (como ácido o sal) sobre el cemento, los cuales reaccionan con la luz y la humedad oscureciendo el suelo. Pero a pesar de todos los análisis y pruebas que se hicieron a lo largo de los años, nadie ha podido demostrar que las caras fueran falsas ni que estuvieran producidas por productos químicos, manteniendo el misterio vivo.
La trágica teoría del
Santuario de la Cabeza
Para explicar de dónde venían exactamente esos rostros, surgió una teoría que vincula las apariciones con un suceso histórico muy doloroso.
Se cree que las caras tienen una relación directa con el asedio al Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza (Andújar, Jaén) ocurrido durante la Guerra Civil Española. La propia María Gómez Cámara perdió a varios familiares durante este oscuro episodio histórico. Según esta hipótesis, el trauma emocional y el inmenso dolor reprimido por la pérdida trágica de sus seres queridos habrían provocado que la mente de María proyectara las caras de las víctimas en el cemento de su casa a través del fenómeno de la teleplastia. Los rostros serían, por tanto, una manifestación física de su angustia.
El desenlace
El 3 de febrero de 2004, María Gómez Cámara falleció a los 85 años. Tras su muerte, al faltar la mente que supuestamente las proyectaba, los rostros originales comenzaron a apagarse y difuminarse, pero no desaparecieron.
Hoy en día, las verdaderas Caras de Bélmez siguen siendo defendidas por investigadores como un fenómeno genuino e inexplicable, y la casa de la calle Real, hoy renombrada calle de María Gómez Cámara, sigue siendo el epicentro del misterio más famoso de nuestro país.
Un centro para visitantes y la famosa casa de la cocina sigue recibiendo a curiosos de todas partes que quieren ver con sus propios ojos las sombras que cambiaron la historia de Bélmez.








