Entre Lagos y Geoparques:El Lado Verde de Croacia por Alfonso J. Rodríguez

27 de julio de 2026 - redaccion Eco

Antes de abandonar el interior de Croacia para poner rumbo al mar, tocaba rendirse ante una de las joyas más incuestionables de este país: su propia naturaleza. Aprovechando que la frontera este se nos echaba encima y que las ganas de andar enseñando pasaportes en otros pasos fronterizos eran tirando a nulas, tomamos una decisión radical. Obviamos la archiconocida Dubrovnik —esa perla del sur que nos pillaba a unos 400 kilómetros si cruzábamos el mapa atravesando Bosnia, o a casi 800 si decidíamos no salirnos ni un metro del territorio croata— y preferimos invertir ese tiempo y esa gasolina en los grandes pulmones verdes del interior. Dos días, dos parques: un día entero dedicado al Parque Natural de Papuk y otro al Parque Nacional de los Lagos de Plitvice.

Geoparque de Papuk: La Historia Esculpida en la Roca
Ubicado en la región oriental de Eslavonia, el Parque Natural de Papuk (Park Prirode Papuk) es una de las áreas protegidas más singulares del este de Croacia. Aunque el visitante despistado lo califique a menudo de «parque nacional», conviene precisar su figura oficial de protección como Parque Natural, un reconocimiento que escala a nivel internacional al ostentar el orgullo de ser el primer Geoparque Mundial de la UNESCO en suelo croata.
Lo que hace verdaderamente magnético a Papuk es su asombrosa herencia geológica. Es un territorio dominado por frondosos e interminables bosques caducifolios que esconden bajo su manto verde un mosaico de rocas antiguas, crestas y yacimientos que explican millones de años de historia de la Tierra. Un paseo por sus senderos es, en el sentido más literal, una lección de geología al aire libre sin el bullicio de los circuitos comerciales tradicionales.

Lagos de Plitvice: La Red de Agua y Travertino
Si Papuk representa el secreto geológico, el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice es la catedral del paisaje kárstico. Es el parque nacional más antiguo y extenso de Croacia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, y con toda la razón del mundo.
Hablar de Plitvice es hablar de agua en constante movimiento. Sus señas de identidad lo convierten en una visita imprescindible:
-Los 16 Lagos en Terrazas: El parque se articula en torno a 16 lagos divididos en dos sectores (los Lagos Superiores y los Inferiores), interconectados de forma natural mediante barreras de roca travertina. El espectáculo cromático es fabuloso: las aguas mutan del turquesa al azul profundo o al verde esmeralda en función de la luz del sol, la concentración de minerales y la vegetación subacuática.
-Cascadas e Hitos: Los desniveles entre las distintas terrazas de agua originan más de 90 cascadas. Destaca sobre todas ellas la Veliki Slap (la Gran Cascada), un imponente salto de agua de 78 metros ubicado en la zona inferior, consolidado como la cascada más alta del país.
-Biodiversidad Salvaje: A lo largo de sus casi 30.000 hectáreas cubiertas de hayas, abetos y pinos, se conserva un ecosistema puro que da cobijo a la fauna autóctona más emblemática de Europa, como el oso pardo europeo, el lobo y el lince, además de más de cien especies de aves.
-Acondicionamiento Ecoturístico: La infraestructura para recorrerlo está pensada al milímetro para no alterar el entorno. La red de senderos combina caminos de tierra con tramos de pasarelas de madera que flotan directamente sobre el agua cristalina. El itinerario se completa con desplazamientos en pequeños barcos eléctricos que cruzan el lago Kozjak —el más extenso del complejo— y autobuses panorámicos que facilitan el regreso desde los puntos más alejados.
Dejar atrás el asfalto para perderse entre el verde de Papuk y el turquesa de Plitvice confirma que, más allá de sus costas y ciudades amuralladas, el verdadero tesoro de estas tierras sigue estando en la fuerza intacta de su naturaleza.