“LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ”, por Luis Campoy

1 de mayo de 2026 - redaccion Eco

En 1939, el año en que empezaría la II Guerra Mundial, el cine estaba a punto de alcanzar una de sus cimas. El impacto de “La diligencia” y “El mago de Oz”, estrenadas unos meses antes, estaba aún reciente cuando se lanzó “Lo que el viento se llevó”, la película que certificaría el auge de la industria del entretenimiento y la entronización de Hollywood como la “Meca del Cine”, la mayor fábrica de sueños de todos los tiempos.
“Lo que el viento se llevó” tuvo su origen en la novela homónima de la periodista de Atlanta Margaret Mitchell, aficionada a todo lo que tuviera que ver con la Guerra de Secesión. Durante una convalecencia tras una factura de tobillo, Mitchell comenzó un manuscrito que tardaría siete años en terminarse y ser enviado a la imprenta.
La historia seguía a Escarlata O’Hara, la joven más bella y popular del condado de Georgia, heredera de una próspera plantación algodonera en la que destacaba la suntuosa mansión Tara. Escarlata, inteligente y manipuladora, vivía acostumbrada a servirse de sus encantos para tener a sus pies a todos los muchachos casaderos de la comarca, pero estaba secretamente encaprichada de su vecino Ashley Wilkes, quien, a pesar de todo, había decidido casarse con su prima, la dulce Melania Hamilton. Ignorando el interés que le muestra el atractivo Rhett Butler, irresistible jugador y aventurero, Escarlata hará lo que pueda para seducir a Ashley pero, al no lograrlo, decide casarse con el hermano de Melania. El estallido de la Guerra de Secesión truncará las vidas de todos y Escarlata, una vez viuda y residente en Atlanta, caerá en brazos de Rhett, si bien su historia apenas está comenzando…
Las primeras reseñas del libro fueron tan positivas que se batió el record de reservas por parte de miles de lectores ansiosos, y, unos días antes de ser publicado, en mayo de 1936, sus derechos cinematográficos fueron adquiridos por el productor David O. Selznick por la friolera de 50.000 dólares.

La primera decisión de Selznick fue que la única elección posible para interpretar a Rhett Butler era el famoso Clark Gable, quien estaba en nómina de Metro-Goldwyn-Mayer y no acababa contrato hasta 1938, por lo que Selznick accedió a esperar dos años y, mientras tanto, urdir un buen guión, construir los decorados más espectaculares, confeccionar los más bellos vestuarios, seleccionar al director más talentoso y, sobre todo, elegir a la actriz idónea para dar vida a Escarlata, ya uno de los personajes femeninos más codiciados de la literatura estadounidense.
A Selznick se le ocurrió la idea de promover una campaña publicitaria a la que se presentaron casi 1.400 aspirantes. No obstante, innumerables actrices de Hollywood se postularon para el papel, y entre las posibles Scarletts se encontraban Bette Davis, Joan Crawford, Lana Turner o Katharine Hepburn, sin que ninguna de ellas convenciese a los ejecutivos.
El tiempo apremiaba y algunas secuencias a cargo de la segunda unidad (en las que no participaban los protagonistas) estaban comenzado a ser rodadas.
Cuenta la leyenda que, durante la filmación del incendio de Atlanta, el hermano de Selznick, Myron, agente artístico, se presentó en el plató en compañía del actor Laurence Olivier y la prometida de éste, Vivien Leigh, recién llegados ambos de Inglaterra. Señalando a la joven actriz, Myron le dijo a Selznick: “Aquí tienes a tu Escarlata O’Hara”. Al ver las facciones de Leigh iluminadas por las llamas, Selznick no tuvo más remedio que aceptar que su búsqueda, por fin, había concluído.
Para conformar el resto del reparto, se contrató a Leslie Howard como Ashley y, para el rol de Melania, se tanteó a Joan Fontaine, pero ésta, a quien el personaje le parecía ridículo, les sugirió que se lo ofrecieran a su hermana Olivia De Havilland, con quien estaba enemistada, pensando que, si lo aceptaba, la perjudicaría en su carrera; Havilland lo aceptó sin dudar y consiguió una nominación al Oscar, que perdió en favor de su compañera de reparto Hattie McDaniel (Mammy), la primera mujer negra en hacerse con la estatuilla.
La fotografía principal de “Lo que el viento se llevó” comenzó en Enero de 1939, oficiando George Cukor como realizador, aunque enseguida fue reemplazado por Victor Fleming, al que el agotamiento extremo le obligó a retirarse durante unas semanas, siendo reemplazado temporalmente por Sam Wood.
El estreno del film se produjo el 15 de Diciembre de 1939 en Atlanta, Georgia, cuyo gobernador declaró el día como festivo.
La respuesta popular fue asombrosa, tanto que su histórica recaudación (393 millones de dólares, casi 100 veces su presupuesto) nunca jamás ha logrado ser superada.
Hoy en día se la sigue venerando como una de las más grandes joyas del cine, a pesar de las absurdas compañas contra ella por, supuestamente, glorificar la esclavitud.