“LOVE ACTUALLY ”, por Luis Campoy
Este año, la película navideña que necesitáis conocer o, al menos, revisionar, es un clásico relativamente moderno estrenado en el año 2003. Se titula “Love Actually”, pero, en contra de lo que muchos pudieran pensar, dicho título no significa “El amor actualmente”, sino, por el contrario, “Realmente amor”. Está ambientada en el Reino Unido en una época de cambio e incertidumbre como los primeros años del siglo XXI, aunque, incluso entonces, es indudable que el amor está realmente en todas partes… En los días previos a la Navidad, David, el nuevo Primer Ministro, no puede evitar enamorarse de Natalie, una deslenguada asistenta a la que también pretende beneficiarse el Presidente de los Estados Unidos. Karen es la hermana de David, madre de familia cuyo esposo, Harry, dirige una agencia creativa en la que la provocativa secretaria, Mia, intenta seducirle. Otra de las empleadas de esta agencia es Sarah, prendada del apuesto Karl pero incapaz de consumar la relación porque siempre está pendiente de su hermano Michael, discapacitado psíquico. Mark, un conocido de Mia, sufre en silencio cuando su mejor amigo Peter se casa con Juliet, a la que ama en secreto. A la boda de Peter y Juliet asiste Jamie, un escritor a quien su novia le ha sido infiel y, decepcionado, se refugia en una villa de la campiña francesa, atendida por la atractiva portuguesa Aurelia, por la que aprende a hablar su idioma sólo para poder declarársele. Daniel es un amigo de Karen que acaba de enviudar y debe hacerse cargo de Sam, el hijo de su esposa, un niño que bebe los vientos por la joven Joanna. Un poco menos platónica es la ambición de Colin, el camarero del catering del banquete de bodas de Juliet y Peter, ya que se ha propuesto viajar a Norteamérica para ligar con alguna de las voluptuosas hembras que ha visto en las películas, mientras que su colega Tony se queda en Inglaterra currando como ayudante de dirección en una película pornográfica en la que John y Judy actúan como dobles de cuerpo cuando reciben la flecha de Cupido. En medio de todo este embrollo, el viejo rockero Billy Mack, ayudado por su manager Joe, se esfuerza para conseguir que su trasnochada balada “La Navidad está en todas partes” ascienda al número uno de las listas de éxitos… El creador de “Love Actually” fue Richard Curtis, guionista de éxitos como “Cuatro bodas y un funeral” y “Notting Hill”, que estaba empeñado en que su siguiente proyecto debía ser nuevamente una comedia romántica, esta vez centrada en dos personajes masculinos y las personas de su entorno; uno de ellos era el Primer Ministro de Gran Bretaña, y el otro, un escritor resentido tras un desengaño amoroso. En torno a ellos, Curtis urdió un total de nueve pequeñas historias, reflejando los diferentes tipos de amor que le dan sentido a la vida y que, a la manera del mejor Robert Altman de “Vidas cruzadas”, iban a estar interconectadas de una u otra manera. El texto resultante quedó tan de su agrado que pensó que no debía consentir que nadie que no fuera él mismo lo dirigiera, por lo que decidió que había llegado el momento de dar el salto a la realización. Para liderar el reparto, Curtis tenía apalabrados a los dos intérpretes masculinos de “El diario de Bridget Jones”, también guionizada por él: Hugh Grant (protagonista tanto de “Cuadro bodas…” como de “Notting Hill”) y Colin Firth; el uno daría vida a David, el Primer Ministro, y, el otro, al escritor Jamie. Emma Thompson sería la sufrida Karen, a quien su marido Harry (Alan Rickman) engaña con su secretaria. El irlandés Liam Neeson hizo de Daniel, lloroso viudo y entrañable padrastro; Keira Knightley (antes de saltar a la fama con “Piratas del Caribe”), Andrew Lincoln (Rick Grimes en “The Walking Dead”) y Chiwetel Ejiofor conformaron algo parecido a un mènage á trois; y Bill Nighy encarnó al maduro rockero que rechaza la multitudinaria fiesta de Elton John para pasar la Nochebuena en compañía de su orondo manager. Entre las localizaciones, fácilmente reconocibles, que pueden admirarse en el largometraje, están el puente de Waterloo en el South Park; Oxford Street, sede de los grandes almacenes Selfridges; Bayswater, donde se enclava el Whiteleys Shopping Centre; Somerset House, que alberga la enorme pista de patinaje sobre hielo; el barrio de Notting Hill, de tan grato recuero para Richard Curtis; o el aeropuerto de Heathrow, en cuyas terminales 3 y 5 se grabaron con cámara oculta la apertura y el cierre del film. “Love Actually”, innegociable en todas mis Navidades, demuestra una vez más que el afecto es lo único que da sentido y completa nuestras vidas, y no sólo como vínculo romántico entre un hombre y una mujer, sino como motivación genuina que impulsa a amigos, a hermanos e incluso a políticos con demasiado corazón.


