METATEATRO: EL TEATRO DENTRO DEL CINE
¿Cómo se muestran ciertas obras de teatro o interpretaciones teatrales
dentro de las películas?
por Joaquín Pérez García

Aprovechando el reciente lanzamiento de Hamnet (2025, Cloe Zhao) en los cines
españoles, he querido detenerme en la representación de obras e interpretaciones teatrales
dentro del arte cinematográfico a través de ejemplos, tal y como se hace en la secuencia final
de esta película, la cual ha causado una gran oleada de cariño y emoción por parte del
público.
Es evidente que el cine y el teatro están íntimamente relacionados, ambos pueden
partir de una obra literaria transformada en guion, y precisan de un gran trabajo en las
interpretaciones, la dirección, la iluminación, la escenografía y que el sonido sea
correctamente proyectado al espectador. Mientras que el teatro se centra más en el plano de
las relaciones intra e interpersonales, el cine se encarga de hacer físicas nuestras visiones y
percepciones de la realidad, modificando los entornos, la imagen y todo lo que percibimos
con los sentidos, pero esencialmente se diferencian únicamente en el uso técnico de la
captación de lo audiovisual y la inmediatez de su representación. Y es justo por esto por lo
que pueden retroalimentarse el uno al otro, enriquecer sus tramas y añadir capas de historias
dentro de historias, pues, al fin y al cabo, las historias son metáforas de la vida y la vida está
repleta de ellas.
Este es un recurso que ha sido utilizado bastante en los últimos años. Sin ir más lejos,
en las películas españolas El Cautivo y La Furia, ambas estrenadas en 2025, el metateatro ha
estado bastante presente en su forma de contar la historia y enriquecerla tanto con la
multitrama como en el desarrollo de los propios personajes.
En El Cautivo de Alejandro Amenábar, Miguel de Cervantes, interpretado por Julio
Peña, contaba una historia de forma teatral a todos los presos españoles de la cárcel de Argel,
transportándolos a una trama interna que se relaciona con la externa, y diferenciando al
protagonista para poder escapar de esta prisión. A la vez que hace avanzar la narración, nos
entretiene contándonos una metahistoria que apoya y alimenta la principal.
En La Furia, dirigida por Emma Blasco, el teatro no es solo la vocación de la
protagonista (Ángela Cervantes), sino una forma de canalizar y externalizar sus conflictos
internos, una especie de terapia que parece momentáneamente servir de consuelo o desahogo
para el sufrimiento que se desencadena cuando es violada al principio de la película. Vemos
que el metapersonaje de la obra de teatro tiene una sensación de desazón e incomodidad
similar al de la película, comparten pensamientos y eso hace que lo acabe encarnando muy
visceralmente.
En Hamnet sucede algo similar a La Furia, la representación teatral del final de la
película es una expresión de la pena del escritor, una forma de focalizar el duelo y suavizarlo
haciendo que el motivo de su desgracia pueda trascender y ser comprendido por más gente,
además de él mismo. Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia) de Alejandro
González Iñárritu también utiliza el teatro como un reflejo dramatizado de ciertos complejos
y diálogos internos del personaje de Michael Keaton, haciendo referencia a un
“sobrenaturalismo”, ya que el arco y desenlace del protagonista de la película acaba
coincidiendo con el del protagonista de la metaobra de teatro que va siendo mostrada
fragmentariamente a lo largo de toda la cinta.
En Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar, 1999), y en Mi reno de peluche (Richard
Gadd, 2024), como vemos en las imágenes inferiores respectivamente, se dan dos monólogos
teatrales de dos personajes que rompen con la convenciones y la presión social y acaban
expresando de forma genuina de todo aquello que desean decir, exclamando al mundo “me ha
pasado esto, he hecho esto y soy de esta manera”. Esta también es una forma de dramatizar
una historia, que tal vez conocemos y tal vez no, pero que crea una metatrama monologada
que externaliza los sentimientos y las experiencias internas de los personajes.
Fuentes. Periódicas y El Mundo.
No es la única relevancia de lo teatral en Todo sobre mi madre, la obra Un tranvía
llamado deseo de Tennessee Williams funciona como enlace entre los sentimientos de los
personajes, lo que les sucede y los diferentes actos de la película.
Wes Anderson es un director muy fanático de la fábula y el teatro, y crea complejas
metahistorias que son representadas de forma cinematográfica dentro de obras de teatro o
narraciones con escenografía y elementos teatrales, como vemos en Asteroid city, La
maravillosa historia de Henry Sugar o Moonrise Kingdom. De esta forma, vemos paredes
con ruedas, focos de teatro, y actuaciones mirando al espectador, acompañados de una voz en
off o de un personaje que actúa de guía o hilo conductor.
Como hemos visto, estas dos artes son muy comúnmente utilizadas para
complementar su complejidad y la riqueza de sus narraciones, con el ánimo de externalizar el
mensaje o el arco interno de la historia o como herramienta o preferencia de estilo a la hora
de contarla. Es un recurso que personalmente me gusta mucho, pero la metanarración ha de
estar justificada y empleada dentro de un marco normativo que permita que el espectador
pueda seguirla y comprenderla.
No podemos olvidar la influencia del teatro en la historia del cine, habiendo sido
referente desde sus inicios, y lo importante de preservar una forma alternativa de transmitir
nuestras inquietudes, nuestras experiencias y nuestro más profundo “yo”.




FUENTES PRIME, RTVE


