A pesar de las cocinadas encuestas que publica el CIS frecuentemente, en las cuales Pedro Sánchez es el favorito y virtual ganador de unas hipotéticas elecciones que se realizarían en esta fecha, el resto de las encuestas que se publican en España definitivamente no le dan como virtual favorito, sino a Alberto Núñez Feijóo en la primera posición y a Santiago Abascal en la segunda.
La confianza en el presidente es «poca» o «ninguna».
La incapacidad matemática de mantener una mayoría de Gobierno, debido a la debacle que viene ocurriendo en sus aliados históricos, genera un signo algebraico que se determinaría en un resultado adverso: Sumar y Podemos marcan una creciente tendencia a la baja con apenas el 6 % de la intención de voto, a mucha distancia del 12 % obtenido en el 2023. De manera tal que la rotura y fragmentación de la izquierda reduce las opciones de victoria.
La percepción de la ciudadanía en general es la
del rotundo fracaso del Gobierno actual, debido a las malas políticas en materia de vivienda, por ejemplo, y a las políticas económicas que hacen que el ciudadano se sienta cada vez más ahogado económicamente y más castigado tributariamente. La actitud poco empática y la desastrosa gestión frente a la crisis de la ciudad de Ceuta obligan a la población española a descubrir al verdadero Pedro Sánchez.
Su actitud desinteresada, chulesca y antipatriótica nos desvela que no posee los mínimos requisitos para ser líder, ni jefe de Gobierno, ni de la junta de vecinos. Los escándalos que se suceden en los tribunales por casos de corrupción han debilitado enormemente al partido que lo respalda, formado por quienes no se sienten sanchistas y que sienten que el PSOE se ha ido por derroteros bajos debido a la forma en que su secretario general ha manejado las situaciones a las cuales se ha enfrentado.
Pedro Sánchez ha ido fragmentando y debilitando al PSOE de manera evidente; personajes de inmensa trayectoria en el partido se han apartado y se han hecho a un lado debido a que Pedro Sánchez se ha proclamado como el faraón del PSOE. Solamente una cuadrilla que le sigue, le complementa y aplaude sus actividades, ha hecho posible que se mantenga como el number one del partido.
La gestión diplomática del presidente Sánchez y sus acólitos también deja mucho que desear; prueba de ello es la actitud que ha tenido frente al Gobierno de Marruecos. Mucha gente piensa que tiene algún compromiso pendiente con el rey marroquí y por eso defienden y vitorean a este rey permanentemente. Esto ha traído como consecuencia otro descalabro en la confianza que le tenían quienes se interesan en los temas diplomáticos, llegando a ser cuestionado en la Unión Europea y en el panorama político mundial.
Un tema interesante es el de la vulnerabilidad de nuestras fronteras, las cuales son violadas permanentemente. Todas nuestras costas están debilitadas y no tenemos un sistema de defensa que pueda impedir cualquier tipo de invasión. Prueba evidente de ello es que somos presa del narcotráfico de manera permanente; prueba de ello, también, es la invasión que acaba de ocurrir en Ceuta, y prueba de ello es que siguen llegando pateras a Canarias, a las costas murcianas, a Baleares, etcétera. El Gobierno no ha defendido nuestras fronteras, ni parece que tenga ningún plan de defensa; esto también ha debilitado a Pedro Sánchez y a su partida de acólitos y, evidentemente, la ciudadanía le castigará en cualquier proceso electoral. España, con el Gobierno de Sánchez, ha creado una tarjeta de invitación para que todo el que quiera venir, que venga, que aquí no les faltará nada, serán felices y comerán perdices, y que los españoles pagarán la cuenta.




