Ahora que estamos en noviembre, ese emblemático mes de los difuntos que por celebraciones no quede), no podemos olvidar que a veces llueve torrencialmente. En Lorca, una alerta por lluvias se recibe mas que como una simple previsión meteorológica, como una amenaza. Para muchos vecinos de La Torrecilla, Campillo, Purias y otras zonas vulnerables, significa volver mentalmente a 2012, mirando al cielo, vigilando las ramblas y preguntándose si el agua volverá a entrar en casa una vez mas. Ese miedo no se calma con comunicados ni visitas institucionales. Se ataja con obras y financiación.
La historia debería bastar. En 1973, las inundaciones causaron 13 muertos en Lorca y obligaron a evacuar a cientos de familias. En 2012, la riada de San Wenceslao volvió a golpear con fuerza las pedanías. Las presas y defensas existentes ayudaron a proteger el casco urbano,pero no evitaron daños graves en Torrecilla, Campillo, Purias y otras zonas. Un estudio de la Universidad de Murcia documentó lluvias superiores a 150 milímetros en algunos puntos en apenas dos horas y crecidas simultáneas de varias ramblas.
La responsabilidad está repartida, pero eso no puede servir de excusa. Al Gobierno de España, a través del MITECO y la Confederación Hidrográfica del Segura, le corresponden actuaciones hidráulicas de interés general, como las presas de laminación y las obras en los cauces. ADIF y el Ministerio de Transportes deben garantizar que la plataforma ferroviaria y sus drenajes no obstaculicen el paso del agua. Del Ayuntamiento es el alcantarillado y drenaje urbano, y cada administración debe responder por las carreteras de su titularidad. La normativa obliga, además, a coordinar las competencias que concurren sobre el agua.
Sin embargo, las soluciones esenciales siguen pendientes. La CHS ha anunciado que licitará la presa de Béjar antes de acabar 2026 (…que poco queda). Esto sería un avance, pero llega con años de reivindicaciones y todavía no protege a los vecinos. Asi mismo, el proyecto de protección de las ramblas Béjar y Biznaga quedó archivado en 2024 al no disponer de información suficiente para resolver su evaluación ambiental; ¡que despropósito!.
Mientras se habla de prevención, las obras del AVE preocupan a los vecinos de Torrecilla y Campillo. El Pleno de Lorca ha pedido más pasos de agua y la CHS se ha comprometido a recalcular las necesidades de drenaje. No basta con decir que se estudiarán alternativas, sino que habría que publicar los cálculos, hablar de la solución y garantizar que el terraplén no se convierta en una barrera ante una avenida.
Cuando escasea la vivienda, recuperarse de una inundación puede costar años de esfuerzo y el temor a perder la casa se hace insoportable. Los vecinos no deberían tener que resignarse a que vuelva a ocurrir lo que se podría evitar. Lorca necesita un calendario público, con presupuesto, prioridades y plazos verificables. Esperemos que este mes de los difuntos termine sin tener miedo a mirar al cielo.
SIN MIEDO A MIRAR AL CIELO por Rosario Segura







