El Sagrado Corazón de Jesús en Lorca tiene hondas raíces
Ahora que se acerca junio habría que recordar pequeñas historias relacionadas con el mes, en el cual es costumbre lorquina y de otros muchos ámbitos del pueblo creyente, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Esta arraigó en la Región de Murcia como una expresión pública de fe, protección e identidad colectiva. Su gran símbolo diocesano fue Monteagudo, cuando el 31 de octubre de 1926 se inauguró y se bendijo allí el primer monumento diocesano al Corazón de Jesús, consagrándose en aquel acto la Diócesis de Cartagena y toda la Región de Murcia al Sagrado Corazón.
Pero Lorca ocupa un lugar singular y anterior en esta historia. La actual iglesia de San Mateo comenzó a construirse a mediados del siglo XVIII por iniciativa de los jesuitas, sobre el espacio de la antigua ermita de San Agustín. Allí se conserva la memoria de uno de los primeros focos españoles de esta devoción: en 1733, cuando el jesuita Pedro de Calatayud (nacido en Tafalla, en 1689) y el también jesuita y rector Victoriano Alcázar (nació en Murcia el 5 de septiembre de 1669). promovieron en Lorca una congregación dedicada al Corazón de Jesús.
Domingo Munuera (escritor e investigador de las tradiciones lorquinas) recoge que el padre Calatayud comunicó la fundación en Lorca de la “primera congregación” española. Esa memoria volvió a cobrar fuerza en el siglo XX. En 1920, durante la acción pastoral del jesuita P. Salvador, se colocó una lápida en la plaza de España recordando la predicación de Calatayud y la fundación de aquella primera congregación lorquina. Más tarde, en 1955, se inauguró en la misma plaza un monumento al Sagrado Corazón, tutelado por la Casa de San Julián y el alcalde D. Juan Mouliáa Parra.
La intención espiritual era clara y de gran fe se trataba de poner la ciudad bajo la protección de Cristo, frente a los males, conflictos y enemigos de la fe que la mentalidad de la época identificaba como amenaza para la comunidad. En ese momento, el obispo de Cartagena era Mons. Ramón Sanahuja y Marcé. El párroco, que estaba en aquella época seria el Rvdo D. Emilio García Navarro responsable de SanMateo en la Lorca de esos años.
La imagen pétrea del Sagrado Corazón (escultura de José Planes) que presidió la plaza de España no desapareció con el desmontaje del monumento en 1970, ya que fue trasladada al antiguo convento de las Siervas de María, (Residencia Las Siervas de María y actual ASPRODES, en la calle Pérez Casas). Allí quedó vinculada a la memoria de aquellas religiosas, no porque la talla naciera para su convento, sino porque fueron depositarias de la imagen tras su retirada del espacio municipal.
Actualmente el único monumento al Corazón de Jesús que perdura en Lorca es el que hay en La Parroquia, que se inauguró el 14 de diciembre de 1952, siendo párroco José Matencio. Esta colosal escultura que es obra de arquitecto Nicolás Martínez Ramón, autor del Cristo de Monteagudo- se alza majestuosa en la cima de un cerro que es visible de los alrededores
y que se relacionó con un milagro: «en un establecimiento, cuando alcanzaban las llamas una amplitud que impedía aproximarse a menos de 12 metros, un sacerdote, después de orar, arrojó a ese lugar una insignia con la imagen del Corazón de Jesús e inmediatamente el fuego se extinguió, salvándose un libro que tenía en su interior una estampa del Corazón de Jesús».
Es de tradición popular que las mujeres que tienen dificultad para quedarse embarazadas se encomiendan al Corazón de Jesús que hay en la diputación de la Parroquia para obtener el favor de concebir un hijo.
Así, Lorca no fue un episodio marginal, sino un foco temprano y simbólico de la devoción al Sagrado Corazón. Su monumento de la plaza de España, aunque desmontado en 1970, quedó como testimonio de una época en la que la ciudad quiso proclamarse confiada al Corazón de Jesús.
ROSARIO SEGURA



