Mar. Oct 6th, 2026

LA INVITACIÓNUna casa, cuatro máscaras y una indiscreta sugerenciapor Joaquín Pérez García

La invitación, que tendrá su estreno en España el próximo octubre, presenta su primera escena en un auditorio, exponiendo al personaje de Seth Rogen como un agotado y patético músico que ha perdido la pasión y las ganas de conectar con el arte y los demás. Sin embargo, a partir de ahí, todo sucede en una sola localización: la casa que comparte con su mujer, interpretada por Olivia Wilde (también la directora de la cinta) y a la que acude una pareja conformada por Edward Norton y Penélope Cruz, sus nuevos vecinos.
Poco a poco, nos vamos dando cuenta que no se trata de una inocente quedada, sino un encuentro en el que los personajes van desvelando todas sus capas e intenciones, jugando al borde de la exageración, para resultar en una íntima comedia que también aporta mucha crítica e introspección. Dura algo menos de 2 horas, y, pese a desarrollarse únicamente en un piso, el espacio está minuciosamente aprovechado y el ritmo es sencillamente impecable: tensión y distensión, idas y venidas, cambios de dinámicas, y una escalada progresiva del arco emocional de los personajes.
La invitación nos recuerda lo que le sucede a muchas parejas que ya han perdido la llama que inició su relación y que la inercia les empuja a seguir juntos tan solo por el bien de un hijo o una estabilidad compartida. Por lo tanto, el guion de la película coge todo esto y lo echa por tierra, sacando a la luz todas esas inseguridades y contradicciones que nuestros anfitriones encierran, junto a la represión de los deseos y la falta de libertad a la que la mediocridad les ha conducido.
Como algunos de los temas más importantes de la historia, encontramos el sexo como vehículo de liberación y autodescubrimiento, que se plantea como una vía de escape para Angela y Joe, cuya vida sexual está pasando por una crisis casi definitiva. Por otro lado, el amor y la compañía incondicional de una pareja a la que has elegido por tanto tiempo, de la mano de la música, se aborda también como algo muy difícil de quebrar y que resiste a los caprichos de la ira y la carne.
Verla en el cine te da esa cercanía que una televisión en casa muchas veces no te da, y más tratándose de un estilo que recuerda al teatral. La invitación nos pone contra las cuerdas en los momentos en los que más dudas hay y lanza esa pregunta tan común en las relaciones más duraderas: ¿qué nos ha pasado?
Abracemos la incertidumbre y luchemos por lo que nos llena, y no olvidemos aceptar, o, al menos, contemplar todas esas invitaciones que nos hace la vida que cuentan con ciertos riesgos pero que nos pueden abrir un nuevo mundo.

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