Las ayudas y el dinero de los españoles por Manuél de Jesús García
Nunca jamás se habían recaudado en España tantos impuestos, es decir, históricamente nunca se recaudó tanto para la hucha de la Hacienda Pública. No obstante, lo importante sería que los españoles conociéramos el destino de todos estos recursos que los contribuyentes aportamos, sobre todo en los tiempos que corren, en los cuales algunas familias españolas requieren ayudas imprescindibles originadas por situaciones fortuitas, trágicas o indeseables.
Estas situaciones no se atienden con el criterio riguroso que implican las desgracias. Citemos los más destacados:
Los daños causados por la erupción del volcán Cumbre Vieja en la isla canaria de La Palma, ocurrida hace cuatro años (septiembre de 2021), que trajo como consecuencia una persona fallecida y la destrucción de 1300 viviendas. Más de 1200 hectáreas de terreno agrícola con cultivo de plátanos, aguacates y viña se perdieron. Se perdió el 40% de las plantas de la isla, además de los daños a la fauna y la orografía. Miles de personas fueron desalojadas por la pérdida de sus hogares y medios de vida. Todo esto, mencionado a grandes rasgos, también causó un efecto muy perjudicial en el turismo, en la salud y la psicología de la población, y otros daños
colaterales. Cuatro años después, La Palma sigue esperando ayudas para la reconstrucción de la isla. La percepción general entre los afectados es que el dinero no llega con la agilidad necesaria y sigue habiendo compromisos pendientes, después de que el Estado anunciara con bombos y platillos subvenciones por más de 100 millones de euros en el año 2023, que van llegando a cuentagotas todavía, cuatro años después.
La desgracia que afecta a la Comunidad Valenciana con 70 municipios afectados por la DANA que ya cumple un año de ocurrida, y con la pérdida de más de 225 personas, sobre todo en los municipios de Paiporta, Chiva, Aldaia, Picanya, Sedaví, Benetússer o Alfar, entre otros. Se han producido todo tipo de rifirrafes entre los partidos políticos, que han hablado de culpas y dimisiones. Hubo visitas reales bien acogidas y mal acogida la del presidente. Todavía la gente de Valencia tiene en sus oídos la célebre frase: «Quien necesite ayuda, que la pida». Y la siguen pidiendo, pero no acaban de llegar.
La última crisis de los incendios ha dejado más de 400 mil hectáreas arrasadas en España, con más historias de controversias sobre la competencia, de pasarse la pelota de un tejado a otro, de culparse los unos a los otros. Pero son solamente los españoles quienes sufren las consecuencias y pasan de los cuentos en redes sociales y medios de comunicación. Son los afectados quienes requieren ayudas y están hartos de controversias, pero parece que no hay recursos para nuestros damnificados españoles, o llegarán en cuentagotas y con racanería.
Hace dos años (septiembre de 2023), se enviaron recursos a Marruecos. A los tres días de producirse un terremoto, se enviaron equipos de rescate con una inmediatez que no hubo en las tragedias ocurridas en España. El país que reparte los recursos de los contribuyentes con el criterio de abundancia, el Gobierno regala lo que tanta falta le hace a los españoles: 42 mil millones de euros repartidos en 2024 en subvenciones para Argelia, Palestina, Colombia, el Ministerio de Igualdad, Marruecos, el Fondo de Desarrollo, fundaciones por el mundo entero… ¡y hasta Telefónica! 300 millones de dólares han recibido recursos de los españoles, que no son, seguramente, quienes aprueban el desangre financiero de las arcas, pero ni el Estado ni las Comunidades dejan de pasarse la responsabilidad, como si de un partido de tenis se tratara.
No hay inmediatez para ayudar a los españoles; los recursos se necesitan en otros destinos. Viendo el panorama que nos rodea, se crea en cada uno de los españoles la incertidumbre de lo que nos depara el futuro. España tiene un gasto inconfesable en el pago de asesores presidenciales y ministeriales, lo cual se traduce en dinero de los contribuyentes. También podríamos comentar las cifras que se gastan por las políticas migratorias y sus derivaciones, pero se nos acaba el papel y tenemos que hacerlo en la próxima entrega, para seguir comentando sobre la grotesca manera de administrar las contribuciones fiscales de los españoles.



