PRECARIO, ES VIVIR DE LA MENTIRA!
Tremendo, oiga, ¡tremendo! Asisto atónito al reciente espectáculo que nos ha regalado la tertuliana de turno, la tal Sarah Sataolalla, al vomitar en el prime time que el descenso de autónomos es una buena noticia porque, según ella, así se reduce el trabajo precario. La misma cantinela de siempre, el mismo desconocimiento abismal, la misma soberbia de quien opina desde la moqueta y nunca ha tenido que cerrar la persiana con el miedo metido en el cuerpo.
Hablan de precariedad desde sus sueldos seguros, ajenos al mundo real. Déjenme decirles, con la voz curtida del que paga su cuota cada mes y no teme a las facturas: Mi trabajo no es precario. Es la libertad de levantarme para hacer lo que me gusta, de no tener más jefe que mi propio criterio, que, créanme, siempre será más lúcido que el de cualquier burócrata estatal.
Si algo nos asfixia, si algo nos lleva al exceso de trabajo y al lamento, no es el cliente ni el mercado. Es la carga burocrática insoportable. Son esos gobiernos, habituales mangantes, que viven en la burbuja de Madrid y creen que todo lo soportamos, que el papel se paga solo y que las leyes se auto-gestionan sin coste. Ellos, los cretinos que nos ven como simples cifras de recaudación, son la verdadera precaridad de este país.
El autónomo no quiere caridad, quiere libertad para decidir. Queremos el derecho inalienable a ser responsables de nuestros triunfos y nuestras derrotas. Queremos la capacidad de trabajar según nuestras ideas y que nuestro esfuerzo se traduzca en éxito o fracaso, pero que sea nuestro.
Y de paso, señores políticos, ya que hablan tanto de nuestros derechos, ¿dónde queda la capacidad de decisión? Queremos poder elegir si cotizar más o menos para recibir en consecuencia. Es simple responsabilidad individual, la base de un ciudadano libre. Pero claro, eso a ustedes les da pavor, porque un ciudadano que decide es un hueso difícil de roer, independiente y pensante.
Así que, señora Sataolalla, y a todos los que repiten su mantra vacío: la precariedad no está en el que arriesga y crea; está en el que vive de la mentira y de destruir la realidad misma con sus afirmaciones irresponsables. Sigan leyendo, sigan pensando amigos autónomos. ¡Nos va la libertad en ello!
A.J. Rodri.




