UN POETA¿A quién llamamos artista? por Joaquín Pérez García
Usted no es un poeta, es un desempleado.
Esta frase es una cita bastante común no solo en el mundo de la poesía, sino en el del arte en general, pues se entiende como una ardua empresa el hecho de vivir de la creación artística y ser justamente valorado por ello. Por tanto, se ha generado un gran debate a lo largo de la historia en torno a este mismo tema: ¿uno puede ser artista sin vivir de ello? Evidentemente, no está en la definición de artista el hecho de estar propiamente remunerado por su trabajo, pero bien es cierto que no dedicarse profesionalmente a ello en ocasiones no permite llevarlo a cabo en plenas facultades.
Un poeta es una película colombiana, escrita y dirigida por Simón Mesa Soto, estrenada en España este mismo año y seleccionada a los Oscars como Mejor Película de habla no inglesa, baila en el limbo de la pregunta planteada durante toda su duración. Su protagonista, Óscar, interpretado por Ubeimar Ríos (el cual no es actor profesional), es un fracasado en muchos sentidos: está separado y apenas ve a su hija (por lo que vive con su madre), es un alcohólico empedernido, no trabaja ni puede vivir de su pasión: la poesía, y todo cuanto parece intentar hacer por ser querido y reconocido parece ser en vano.
A su pesar, debe aceptar un trabajo como profesor para poder ganar dinero para la Universidad de su hija, pero aprovecha esto para intentar, una vez más, acercarse al éxito a través de una niña que parece tener cierto talento para escribir y dibujar. Sin embargo, como hemos dicho, es un hombre muy patoso y descuidado, y nada resulta fácil para él; por lo que su caótica hazaña se ve obstaculizada por muchos factores que deberéis descubrir viendo esta divertida dramedia con la que es imposible no simpatizar.Óscar se considera un ser melancólico, triste, que se regocija en su propia insignificancia y que no puede lograr encontrar la paz ni en el mejor de sus días. Es por esto que lucha desconsoladamente por encontrar afecto en todas partes, refugiándose de cuando en cuando en el alcohol y en la poesía. Parece aprovecharse de su condición de ser irremediablemente desgraciado para justificar su oficio de poeta, así como dice la frase atribuida popularmente a Charles Bukowski: “Nadie que escriba algo que merezca la pena puede escribir en paz”. El problema está en lo siguiente: Óscar está en un momento en el que parece no tener nada que contar que merezca la pena, y sus libros no le pagan las facturas, los desperfectos que produce, ni los estudios de su hija. Es su hermana la que le dice que él no es un poeta, que es un desempleado sin valentía ni remedio, y él parece luchar contra esto tratando de corregirse y dirigir su vida a escribir algo que rompa con su penosa proyección: tratando de ser un poeta feliz. Continuamente, trata de reconstruirlo todo, y nosotros no dejamos de preguntarnos si el pobre Óscar es verdaderamente un poeta atormentado o alguien completamente perdido en la vida. Mientras despotrica de todo y contra todos (incluído el gran Gabriel García Márquez, símbolo y referente cultural de Colombia), solo podemos compadecernos de él y pensar que igual su deseo compensa su falta de talento, aunque eso no sea suficiente. ¿Es Óscar un poeta? Es difícil de juzgarlo, pero por un lado, el desearlo tan fervientemente en ocasiones le lleva a pensar y observar como si lo fuera, e incluso en su pasado fue premiado por una de sus obras, y aunque no haya hecho nada grande después, haber sido considerado un poeta para los demás una sola vez podría llegar a aplicarse al resto de su vida. Por el contrario, la imagen que tenemos de un poeta no es la de alguien acabado en el que un momento de su vida es incapaz de escribir nada con sentido, pero si hay algo que no se puede negar es lo siguiente: una persona que se dedica incansablemente a buscar y rebuscar inspiración en todo cuanto le rodea merece inevitablemente poder ser llamado “artista”, y eso es algo con lo que se nace y de lo que no se puede huir. ¿Es, entonces, Óscar un poeta? Juzguenlo ustedes mismos.





