El perfil del Castillo de Lorca es inconfundible gracias a la silueta de sus dos imponentes vigías: la Torre Alfonsina y la Torre del Espolón . Aunque la fortificación destaca visualmente por estas dos enormes estructuras que han sobrevivido a asedios y terremotos, la monumental «Fortaleza del Sol» albergó un gran secreto arquitectónico: una tercera torre que hoy es un fantasma borrado por el tiempo. Tras la conquista de la ciudad en el siglo XIII, Alfonso ordenó levantar de forma simultánea tres grandes torres en la alcazaba lorquina.
Su existencia está documentada desde finales del siglo XIII y aparece mencionada junto a las otras dos torres en las referencias históricas sobre la entrega de la fortaleza a Jaime II de Aragón, en 1300 en las guerras entre Castilla y Aragón por el control del reino de Murcia.
Conocida en los documentos históricos como la Torre de Guillén Pérez de Pina, esta colosal estructura defensiva parece que se alzaba en un punto estratégico, se la relaciona con el entorno de la antigua ermita de San Clemente, que se encontraba junto a una puerta de acceso al castillo y al pie de este tercer torreón que protegía la entrada principal de la fortaleza.
Pero ¿quién era Guillén Pérez de Pina?
Fue un vecino de Lorca que poseía una alquería con su nombre. Sabemos que en 1283 el rey Sancho IV concedió aquella propiedad al concejo lorquino porque se encontraba abandonada. Lo que no sabemos es por qué la torre recibió su nombre: pudo pertenecerle o tener alguna relación con él, pero no hay documentación que lo confirme.
Durante la Edad Media conformó un sistema defensivo letal junto a sus compañeras, pero desapareció por completo en el siglo XV. La pérdida de esta tercera torre coincidió con el inicio de un declive inexorable de las defensas de la fortaleza, momento en el que el recinto comenzó a perder su carácter plenamente militar tras la progresiva marcha de la población civil hacia el llano.
La historia de los colosos de piedra de Lorca está marcada por continuas superposiciones, ampliaciones y derrumbes. Los registros arqueológicos y documentales revelan que, justo debajo de la mismísima Torre Alfonsina, descansan los cimientos de una torre islámica de dimensiones más modestas y junto a su muro meridional todavía se pueden identificar trazas arqueológicas de otra gran torre.
De aquella torre apenas quedan restos reconocibles. Su historia, sin embargo, nos recuerda que el castillo de Lorca tuvo tres torres principales y que no todo nuestro patrimonio se encuentra en los monumentos que todavía podemos contemplar. También forman parte de él las construcciones desaparecidas y los nombres que han sobrevivido en los documentos.
La tercera torre perdida del Castillo de Lorca por MariaM.




