Lun. Sep 14th, 2026

LA COLEGIATA DE SAN PATRICIOCUMPLE 250 AÑOS por Nicolás Poyatos

El próximo 29 de septiembre del presente año se cumplen 250 años de la consagración de la Iglesia Colegiata de San Patricio de Lorca; como da fe la placa conmemorativa de aquel acontecimiento:
«Gobernando la Santa Iglesia nuestro Santísimo Padre Pio VI, y las Españas el Rey Católico D. Carlos III, el Ilustrísimo Sr. D. Manuel Rubín de Celis, dignísimo Obispo de esta Diócesis de Cartagena, estando en el ejercicio de la santa visita de esta ciudad, con asistencia de ambos cabildos eclesiástico y secular, clero, comunidades religiosas, nobleza y pueblo, CONSAGRÓ este santo templo y su altar mayor en honor de su titular el glorioso san Patricio en el día 29 de setiembre de 1776».

Se cumplía así el deseo de los regidores de la ciudad, que desde comienzos de 1529 ya acordaban hacer la solicitud a Roma, y la favorable posición que cerca del papa disfrutaba en esos años el deán de la catedral de Murcia, Sebastián Clavijo, que, al final, fue quien consiguió el 25 de abril de 1533 la concesión por parte del papa Clemente VII de la bula para la construcción del templo y conmemorar la victoria alcanzada por las gentes de Lorca, con el alcaide de la fortaleza, D Alonso Fajardo, al frente, en la batalla de los Alporchones, el día 17 de marzo de 1452, festividad del patrón de Irlanda, san Patricio, contra las huestes nazaríes procedentes de Granada que habían asolado la comarca de Cartagena. Sebastián Clavijo se convirtió también, entonces, en el primer abad de la Colegial, y sus restos mortales reposan bajo el altar mayor, como se indica en su lápida sepulcral, en la que traducida del latín se lee:
«Aquí descansa el gran Señor D. Sebastián de Clavijo Decano del Consejo Regular de la Santa Iglesia Cartaginense; Abad y fundador de esta principal Iglesia Colegial. Murió el día 4 de abril del año 1554».
La obra, que se prolongó durante casi 250 años, entre 1536 y 1780, fue realizada siguiendo el estilo renacentista y posteriormente barroco, en el lugar que ocupaba la primitiva Iglesia de San Jorge (s. XIV) y parte de la muralla medieval de la ciudad. La traza del templo la dio el maestro de obras de la Diócesis de Cartagena Jerónimo Quijano. Fue concebida con aires catedralicios y su interior se articula en tres naves, doce capillas laterales en los contrafuertes, coro y trascoro, girola con capillas radiales y torre-campanario en la cabecera, siendo también de destacar el elevado crucero.
En la Insigne Iglesia Colegial de San Patricio se albergaban también las esperanzas de las autoridades lorquinas de recuperar la antigua sede episcopal de Eliocroca, por lo que en sitio destacado de su fachada se situaba la imagen de la Virgen del Alcázar, a la que se veneraba como patrona desde comienzos del siglo VIII; aunque fue en 1618 por acuerdo de regidores y canónigos cuando alcanzó definitivamente el patronazgo.
Sin embargo, los esfuerzos, prolongados hasta bien entrado el siglo XIX, resultaron inútiles ante la oposición del cabildo catedralicio murciano y del Obispado de Cartagena, y el Concordato de 1851 entre la Santa Sede y el Estado español, echó por tierra todas las ilusiones, estableciendo de hecho –art. 21– la definitiva desaparición de la Iglesia colegial de San Patricio, y su consiguiente reducción a iglesia parroquial, como sucedió con otras colegiales españolas. Pocos años más tarde, la devoción a la Virgen de las Huertas obtenía el favor popular y se convirtió en la patrona de Lorca.
Tampoco su declaración como Monumento Histórico Artístico por decreto el 27 de enero de 1941, sirvió para mucho, tan sólo propició una inversión estatal para la recuperación interior del templo que a duras penas pudo recuperar cierto esplendor pasado. Más tarde, una década después, la necesaria reordenación territorial de las diócesis para adecuarlas a las circunscripciones civiles, uno de los objetivos del Concordato, sí tuvo una repercusión negativa en la nueva fase y vida parroquial de la antigua Colegiata, ya que entre los años 1950-1970 con la redistribución de los límites parroquiales y creación de nuevas parroquias (o rectorías elevadas a parroquias) esta antigua colegiata dejaba ya de ejercer alguna influencia espiritual o pastoral entre la población lorquina, sobre todo de muchas diputaciones; había perdido casi toda la feligresía.
Con todo, los terremotos que asolaron la ciudad el 11 de mayo del año 2011, de triste recuerdo, sí que propiciaron, al menos, una verdadera rehabilitación y restauración, exhaustiva, integral y de gran alcance de uno del edificio más importantes de Lorca y, sin duda, también de los principales de la Región de Murcia, por su valor histórico, artístico, histórico y documental, y un referente de la arquitectura religiosa lorquina, de toda Murcia y, sin duda, de toda España. De hecho, D. Juan de Dios de la Hoz, arquitecto director, reconoció abrumado «el vértigo que nos produjo recibir el encargo del obispado de Cartagena, pues es uno de los edificios más importantes sobre los que hemos trabajado y quizá el de mayor problemática desde el punto de vista estructural y de bienes muebles. El propio respeto al edificio y su valor cultural y religioso, nos hicieron acercarnos con absoluta reverencia hacia sus piedras, ciertamente cohibidos por su monumentalidad y la extraordinaria ejecución con que los maestros y constructores del pasado lo llevaron a cabo».
De la misma manera, nuestro actual obispo, el Excmo. y Rvdmo. D. José Manuel Lorca Planes, ante una intervención de tanta envergadura, presidió una nueva celebración de la dedicación y consagración con rito solemne de este insigne templo el 17 de marzo de 2017, festividad de su titular, de tal forma que esta Iglesia que peregrina en Lorca podrá seguir haciendo uso del lugar sagrado de este templo durante muchas generaciones para que como incienso hasta el cielo suba desde aquí una continua oración de alabanza al Dios Creador del Cielo y de la Tierra y se difunda la alegría del Evangelio para mayor gloria de Dios y bien de la Iglesia y de todos los hombres.
Es verdad que el monumento no ha recuperado toda la belleza y la majestuosidad del momento de su consagración, pero sí que se puede apreciar mucho de su esplendor primero, que no han evitado ni el expolio y el estrago de la guerra civil (órgano, sillería del coro, cuadros, que después copió y repuso el pintor Muñoz Barberán, …), ni los daños del terremoto, ni las secuelas de la epidemia de Covid. Sería bueno que el aniversario de esta antigua Iglesia Colegial de San Patricio que vamos a celebrar fuera un punto de inflexión en la vida de la comunidad cristiana, de la ciudad de Lorca y en la relevancia de este monumental e insigne templo.
Actualmente se ofrece una visita cultural de calidad que permite descubrir su riqueza artística y religiosa, además de subir a la torre campanario y disfrutar de una magnífica panorámica de la Ciudad del Sol.

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